
Origen
Manto es un proyecto de diseño de sensibilidad contemporánea, que pone en diálogo la tradición artesanal de hilanderas y tejedoras del norte argentino con el legado de la sastrería urbana.
Manto valora la precisión del saber hecho a mano y respeta la individualidad de cada persona que participa del proceso creativo y de producción.
Manto se expresa a través de una elegancia que va más allá de la moda.
Manto honra los oficios que encarnan un patrimonio cultural y los traduce en piezas únicas e irrepetibles.
Es diseño contemporáneo y artesanía.
Es la relación entre el pueblo, su territorio y la ciudad.
Es una manera de valorar el saber hacer.
Es la elegancia en su esencia.
Es el respeto por los oficios que sostienen un patrimonio cultural.
Es un compromiso con la herencia histórica.
Es la calidez humana.
En 1996 empecé a viajar al norte argentino, atraída por otros ritmos, por la presencia y por una conexión profunda con la naturaleza. Buscaba una forma de habitar la vida en la que el hacer, el territorio y la experiencia cotidiana no estuvieran separados.
Con el tiempo, esos viajes fueron dando forma a un proyecto que me permitió habitar el territorio, comprender sus ritmos y construir vínculos a través del hacer. Ese proyecto se llamó Anaqmanta, una palabra quechua que significa del cielo, de lo alto.
Anaqmanta fue mi primer gesto textil: piezas nacidas del diálogo entre la materia, el paisaje y el cuerpo. En ellas surgió el símbolo del manto como protección, abrazo y continuidad.
De ese camino emergió un nombre más claro: Manto, como gesto de protección, cuidado y calidez humana.
Desde entonces, el proyecto fue acompañado por Diana Dai Chee Chaug, a través de una sensibilidad compartida y una atención cercana al detalle.
Desde el principio, Diana comprendió algo esencial: el textil tiene alma. Su presencia ayudó a sostener procesos, traducir decisiones y cuidar el oficio.
En 2008, Verónica Olavide llegó a Manto por un interés genuino en el proyecto y más tarde se sumó a su crecimiento hacia afuera, aportando su experiencia en gestión, vínculos y desarrollo comercial. En 2014 se convirtió formalmente en socia, fortaleciendo el equipo y ayudando a expandir la presencia de Manto.
San Isidro, el pulso de Manto
El encuentro con San Isidro —Iruya, Salta— surgió a través de los relatos de una comunidad andina de hilanderas y tejedoras, en la que la tradición y el oficio son inseparables de la vida misma.
Entre montañas que se elevan a casi 3.000 metros, hilar y tejer forman parte de la vida cotidiana.
En el gesto de hilar y en el ritmo de tejer, la presencia entre las montañas suspende el tiempo, y el hacer se vuelve atemporal.
La comunidad nos abrió las puertas de sus casas y compartió una forma de vida basada en el respeto por el hacer, por la tierra y por la naturaleza.
Ese vínculo se ha sostenido a través de la sensibilidad y el respeto por los oficios transmitidos por la tradición.

Clara de la Torre
Fundadora - Socia
Dirección Creativa y de Diseño
“Manto surgió de mi profundo interés por la naturaleza y la diversidad cultural. Al imaginar este proyecto, busqué conectar, coexistir y colaborar con las comunidades del noroeste argentino.”

Verónica Olavide
Socia · Dirección Comercial
“Manto nos conecta con la belleza de lo esencial y con el poder inequívoco de lo universal. Nos permite dialogar con lo social desde una perspectiva antropológica y me invita a habitar un espacio donde lo crudo y lo bello surjan de manera natural.”

Diana Dai Chee Chaug
Socia - Desarrollo de Producto
“Para mí, Manto es una marca pura y genuina que, desde sus comienzos, ha representado pasión y dedicación. Habla de valores compartidos y del compromiso que asumimos con nuestra tierra.”



